Día 2 Martes 5 de Abril de 2011 Contrastes de Nueva York
Nos levantamos a las 7:00 y como los precios del hotel son desorbitados decidimos desayunar en la habitación, anoche descubrimos que en los supermercados 24 horas venden café envasado de Starbucks así que junto con un vaso de zumo y unos muffins nos preparamos para afrontar nuestro primer día en la gran manzana. Nueva York es una ciudad inmensa y cada zona tiene sus peculiaridades con lo que para hacernos una idea general y ubicarnos un poco decidimos contratar la excursión Contrastes de Nueva York, dura 5 horas y se visitan los barrios de Bronx, Queens y Brooklyn para terminar en Chinatown, al sur de Manhattan. Después de comparar varias agencias por internet decidimos contratarla con Gerardo Giraldo, es un hombre colombiano afincado desde siempre en Nueva York y está muy recomendado en los foros, nos pusimos en contacto por email y anoche le llamamos para confirmar la reserva, pasará a recogernos a las 8:00 por nuestro hotel y el precio es de 65 $ por persona.
Este es el recorrido que vamos a hacer:
Poco antes de las 8:00 bajamos a recepción y descubrimos que está lloviendo, menos mal que hoy no hemos decidido patearnos la ciudad, espero que los siguientes días esté despejado. A los 5 minutos aparece una furgoneta con los cristales tintados y se baja un hombre bajito y simpático que se presenta como Gerardo, nuestro guía por la gran ciudad, somos los primeros así que nos montamos en primera fila y enseguida comenzamos a callejear por las avenidas del Midtown hacia el hotel Milford Plaza donde recogeremos al resto del grupo. La imagen que siempre he tenido de Manhattan es una masa de gente con gabardinas y maletines recorriendo las calles en todas direcciones y en cuanto comenzamos a rodar compruebo que el tópico se convierte en realidad, incrementado todavía más por el efecto de la lluvia que hace acelerar su ritmo. Hay bastante tráfico y durante el trayecto de apenas dos kilómetros Gerardo comienza a explicarnos como es la vida en la gran ciudad y la diferencia que existe entre las clases sociales, todo ello desde su punto de vista, un hombre que llegó al país hace muchos años para ganarse la vida. Tras veinte minutos de atascos por fin llegamos al Milford y bajo una intensa lluvia comenzamos a saludar al resto del grupo que va entrando en la furgoneta, en total somos 10 más Gerardo que mientras conduce no para de hablar de la ciudad: sus costumbres, su economía, su sociedad, su arquitectura, su historia, es como una enciclopedia y enseguida me quita de la cabeza esa idea utópica que había creado de Nueva York.
Dejamos atrás los rascacielos con sus grandes avenidas y sobre una colina en el Fort Tyron Park, al norte de Manhattan, hacemos nuestra primera parada, estamos en Los Cloisters. A simple vista parece un castillo medieval pero su historia va mucho más allá, el multimillonario Jonh Davison Rockefeller poseía una importante colección de arte medieval europeo y a mediados del siglo XX mandó construir este edificio con piedras originales traídas en barco de 5 abadías francesas para exponer sus obras. Con el paso del tiempo también adquirió los terrenos colindantes que están cubiertos por unos hermosos jardines abiertos al público desde donde se tienen unas magníficas vistas del río Hudson. Finalmente el magnate donó el edificio y toda su colección al Museo Metropolitano del cual hoy forma parte, consta de más de 5.000 piezas entre las que podemos encontrar manuscritos, tapices, símbolos religiosos y un sinfín de objetos del medievo. Simplemente paramos para hacer unas fotos pero no deja de llamarme la atención su historia y el hecho de encontrar este tipo de arquitectura en Estados Unidos, menudo contraste.
Continuamos nuestra ruta al son de las explicaciones de Gerardo y atravesando el Henry Hudson Bridge salimos de la isla de Manhattan para adentrarnos en Bronx, sin duda el barrio más marginal de la ciudad y el único que se encuentra en el continente. A medida que avanzamos ya se respira un aire distinto y aunque muchas zonas son seguras han desaparecido los grandes edificios rodeados de jardines para dar paso a pisos de ladrillo de 6 ó 7 alturas, las calles están llenas de comercios y grafitis y la gente va y viene haciendo su rutina. El sur del Bronx es la zona más conflictiva porque en la década de los 70 muchos propietarios incendiaron sus edificios y negocios que tenían poco valor para cobrar las altas indemnizaciones de los seguros y esto generó una tasa de desempleo desorbitada que llevó lugar a un aumento considerable de la delincuencia. Durante décadas el gobierno ha instaurado una serie de medidas para recuperar el barrio pero pese a la construcción de edificios administrativos y las nuevas zonas residenciales sigue arrastrando la mala fama obtenida en tiempos pasados.
Por las calles comienzo a ver mendigos rondando con sus destartalados carros de la compra en busca de llegar al día de mañana, muchos recogen latas y botellas de vidrio que podrán cambiar por un plato caliente sabiendo que apenas a 10 kilómetros de allí se mueven millones de dólares diariamente, que pena. Poco a poco nos adentramos en la zona de los pandilleros, fácilmente reconocible por los grafitis que inundan las paredes y los zapatos que cuelgan inertes sobre los cables de la luz, síntoma de que en esa calle ha habido una guerra entre bandas. Gerardo se siente muy identificado con los grupos juveniles y nos explica emocionado que debajo de los dibujos hechos con espray se encuentra la verdadera historia del barrio: homenajes, sátiras, reivindicaciones, despedidas, sin duda auténticos dramas sociales. Nos detenemos frente a los más espectaculares y entre foto y foto no dejo de pensar en su significado olvidando por un momento que sigo en Nueva York.
Nuestra siguiente parada es en el Yankee Stadium, sede del equipo de beisbol de la ciudad, está situado a la orilla del río Hudson en una de las zonas del barrio que poco a poco se van recuperando. Fue inaugurado en el año 2009 y su estructura vista de cerca impresiona, está hecho con grandes bloques de piedra y se asemeja al anterior estadio que se encontraba en un terreno cercano donde hoy en día construyen un parque público. Después del breve paréntesis volvemos a la realidad del barrio, muchos portales tienen el distintivo de que están siendo sometidos a vigilancia policial porque en su interior se venden drogas, es un método bastante efectivo de alejar a camellos y consumidores. Entre una de las calles se encuentra la Comisaría del distrito 42 donde nos detenemos unos minutos, aquí se rodó la película de Territorio Comanche y hasta hace apenas unos años no se podían parar los turistas por falta de seguridad, incluso en los coches patrulla hay pegatinas ofreciendo una recompensa de 10.000 $ por delatar a alguien que haya disparado contra un policía. Por otro lado si alguna vez habéis soñado con ver una auténtica comisaría neoyorkina no dejéis de venir aquí: la entrada, el mostrador, los escritorios, los policías de un lado a otro con papeles por todas partes, un sitio sacado de una película de Hollywood.
Vamos abandonando los grafitis y atravesamos la bahía de Long Island por el Bronx-Whitestone Bridge para entrar en Queens, el barrio residencial de la ciudad donde vive la mayoría de la gente de clase media. Parece que hemos hecho un viaje en el tiempo porque nada más cruzar el puente aparecen zonas ajardinadas entre enormes mansiones y grandes avenidas, sin duda alguna aquí se encuentra el verdadero sueño americano. Cada casa tiene su propio diseño y después de callejear un rato bajo la lluvia hacemos una breve parada en un Starbucks para descansar e ir al baño, no dejamos de comentar la diferencia entre ambos barrios y lo malo que está el café, jejeje.
En el centro de Queens se encuentra Flushing Meadows, es el principal parque del barrio y cuenta con un lago y varias instalaciones deportivas entre las que destaca el Centro Nacional de Tenis donde cada año se celebra el US Open. Bajamos para hacer las fotos de rigor y muy cerca de allí nos detenemos en el Museo de Arte de Queens donde se expone una maqueta de la ciudad de Nueva York, es la maqueta más grande del mundo y la verdad es que impresiona. Está calcada al milímetro y en ella trabajaron 100 personas durante 3 años con imágenes aéreas para poder completar sus cerca de 900.000 edificios, parques, coches, barcos y jardines. Hay una plataforma que rodea la estructura y uno no deja de tener la sensación de estar volando literalmente sobre la ciudad, sin duda es una visita muy interesante. El museo abre de miércoles a domingo entre las 12:00 y las 18:00 y el precio es de 5 $ los adultos, 2’50 $ los niños y gratuito para los menores de 5 años y portadores de la New York Pass. Nosotros creo que nos colamos porque Gerardo estuvo hablando con el de seguridad y nos dejó pasar sin problemas y sin entradas.
Casi sin darnos cuenta entramos en Brooklyn, está al sur de Queens y es el barrio más poblado y cosmopolita de la ciudad ya que se formó tras la unión de varios asentamientos de inmigrantes europeos. Su influencia se ve claramente plasmada en la arquitectura y la mayoría de los edificios tienen 3 ó 4 alturas con una escalera de acceso que recuerda a los típicos barrios residenciales ingleses, aunque aparte de ser casas particulares también hay pisos divididos en varios apartamentos. Comienza a llover con fuerza así que nos limitamos a recorrer las calles, deteniéndonos de vez en cuando, mientras Gerardo nos explica las zonas tan diferenciadas que existen en el barrio, cada día hay un mayor nivel de integración pero yo no dejo de tener la sensación de estar paseando por varios guetos unidos, o separados, por el ancho de una calle. Los grupos étnicos saltan a la vista dando a Brooklyn ese colorido tan especial: europeos, afroamericanos, judíos, ortodoxos, latinos, todos ellos mezclados y a la vez independientes, por ahora es el barrio que más me ha llamado la atención y ya estoy deseando perderme entre sus calles.
La excursión va llegando a su fin y acompañados por Frank Sinatra al son de “New York, New York” ♫ ♫ ♫ cruzamos el Manhattan Bridge para regresar a la gran manzana admirando como telón de fondo el puente de Brooklyn y los enormes rascacielos. Ha sido una mañana fascinante y una buena introducción para sobrevivir los próximos días, realmente Nueva York es una ciudad llena de contrastes donde todo el mundo es bien recibido pero tiene que labrarse su propio futuro. Llegamos a Chinatown y nos despedimos con cierta pena de Gerardo, no hay duda de que es un magnífico guía y más allá de las explicaciones turísticas nos ha ayudado a entender el verdadero ritmo de la ciudad. Al salir de la furgoneta nos quedamos charlando con una familia de españoles y como ya son las 13:00 decidimos ir a comer juntos, estamos cerca de Little Italy así que nos encaminamos en busca de algún restaurante italiano que no sea demasiado caro, una de las cosas que se aprende viajando es que no por gastarte más dinero comes mejor.
Después de mirar en varios sitios acordamos por unanimidad entrar en Puglia, está en Hester Street 189 y tiene un menú del día bastante económico con varios primeros y segundos para elegir que nos gustan a todos. La charla durante la comida es bastante animada y gira, como no, en torno a los viajes y las experiencias vividas por cada uno, todo está muy bueno y nos lo pasamos realmente bien pero al final, otra vez, toca despedirse. Miramos el plano, miramos el reloj, miramos el plano, volvemos a mirar el reloj, el hotel está a 45 manzanas y faltan 4 horas para el partido así que no nos lo pensamos dos veces y comenzamos a subir por la 2nd Avenue, nos encanta callejear y creo no hay mejor forma de conocer una ciudad que pateándotela. La primera impresión de Manhattan es increíble y enseguida quedo atrapado por sus rascacielos, comercios y plazas atestadas de neoyorquinos que literalmente hacen lo que más les gusta ajenos a miradas y críticas: leen, toman el sol, bailan, tocan instrumentos, representan pequeñas escenas de teatro, en definitiva, todo un delirio de creatividad, pero esa historia es para otro día...
Dos horas después y todavía con la boca abierta, más por la impresión de disfrutar de la ciudad que por el cansancio, llegamos al hotel. Tenemos el tiempo justo para refrescarnos un poco y coger las entradas, el partido comienza a las 19:30 pero una hora antes ya empieza a haber ambiente y no nos lo queremos perder, por fin entraremos en el mítico Madison Square Garden. En cuanto reservamos los billetes de avión tenía claro que una de las prioridades era asistir a un partido de la NBA y hoy era el único día de la semana en el que los New York Knicks jugaban en casa, encima el partido tenía el aliciente especial de ser contra los Toronto Raptors de José María Calderón así que enseguida me decidí a comprar las entradas. Lo hice a través de la página Concert Specials que es muy fácil de usar y según vas seleccionando la zona te indica el precio y la visión que vas a tener de la cancha, yo elegí las del último anfiteatro en la sección 415 y me costaron las dos entradas 110,60 $.
Nuevamente nos ponemos en camino para ir andando hacia el estadio y enseguida nos damos cuenta de que no nos hace falta mirar el plano, simplemente hay que seguir a la marea de gente que lleva gorras y bufandas de los New York Knicks. No nos equivocamos, al cabo de media hora ya hemos llegado pero la imagen es bastante decepcionante, el estadio se encuentra en obras y toda la fachada está cubierta con lonas y andamios, menos mal que el verdadero espectáculo nos espera en el interior. La entrada parece un centro comercial y después de pasar el control de seguridad logramos encaminarnos hacia nuestros asientos, están en el último anfiteatro y aunque la gente va y viene por todas partes es muy fácil orientarse con las señales y carteles, el merchandising que tienen montado es increíble. Por fin, después de cinco tramos de escaleras, la cancha aparece ante nosotros, estamos arriba del todo pero la vista es bastante buena y ya podemos contemplar como calientan los jugadores, mientras mi mujer observa asombrada a un afroamericano de 2 metros de largo y 1 de ancho comerse los hotdogs de dos en dos yo intento buscar a Calderón sin éxito, ayer leí que estaba lesionado pero tengo la esperanza de que juegue algunos minutos. Poco a poco se va llenando el estadio y finalmente comienza el show: música atronadora, locutor incansable, público entregado jaleando cada canasta, cheerleaders con coreografías imposibles, concursos en los descansos, el hombre de delante que se ha zampado más de 30 perritos, todo un espectáculo dentro y fuera de la cancha, durante dos horas vivimos la fiesta de la NBA mucho más allá de ver un simple partido de baloncesto.
Ya son las 22:00 y aunque estamos un poco cansados nos desviamos por la calle 42 camino al hotel para disfrutar otra noche más de la magia nocturna de Times Square.





Genial entrada. El ambiente y la experiencia de ver un partido de la NBA tiene que ser una pasada! Espero algún día poder cruzar el charco...
ResponderSuprimirUn saludo.
Hola David, es una experiencia diferente, en España el público anima bastante más pero la NBA es un verdadero espectáculo y no sólo por el partido en sí, en los descansos hacen concursos, reparten regalos, las cheerleaders no dejan de bailar, no te aburres en ningún momento. Cuando visites NY no te lo puedes perder.
ResponderSuprimirUn saludo !!!
La verdad es que fue un día increíble, a ver cuando repetimos!!! Lo de los perritos calientes me dejó pasmada, parecía que tenía un aspirador de salchichas en la boca, jejejeje. Espero volver pronto a Nueva York!!! Un besito. ;-)
ResponderSuprimirMe llama la atención que digas que te quitó la idea que tenías de NYC. En mi caso fue al contrario, la visita fue reafirmar mi idea de la ciudad, en todos los sentidos, con lo bueno y lo malo que tiene.
ResponderSuprimirSi que resulta curioso encontrar, literalmente, restos de la vieja Europa en Nueva York, pero es una "costumbre" bastante arraigada entre los millonarios estadounidenses, llevarse allí un poco de Historia.
Nuestra última visita fue poco antes de que demolieran el viejo estadio de los Yankee's, y no lo vimos!!, la gente lloraba, y se llevaba trozos del césped. También nos quedó pendiente un partido de la NBA... snif.
En cuanto a Brooklyn... que decir. Estuvimos viviendo allí, en un apartamento de esas casas tipo inglés que comentas. Perderos por sus calles, sus parques, el Museo de Brooklyn que es una joya. La gente es muy receptiva. A nosotros a los dos días ya nos saludaban. Muchos habitantes de Nueva York afirman que Brooklyn es volver a la época dorada de Manhattan, al New York verdadero y creo que no les falta razón.
El resto, en fin, no voy a seguir... ¿cuando volvemos? :-)
Saludos!
Qué cara la excursión, pero la verdad es que con todo lo que vistéis estuvo muy bien!!! Tiene que ser flipante poder ver un partido de la NBA, y eso que no me va mucho el baloncesto... pero solo por el ambiente, tiene que merecer la pena.
ResponderSuprimirUn abrazo
Hola Roberto, la ciudad me sorprendió gratamente porque nunca me había llamado la atención ir a visitarla y fue todo un descubrimiento encontrarme con tanta información que asimilar el mismo día, desde luego fue mucho mejor de lo que me había imaginado, no esperaba tanto contraste.
ResponderSuprimirSin lugar a dudas Brooklyn fue el barrio que más me gustó, que suerte haber vivido allí, coincido contigo en que conserva el espíritu original de la ciudad que al fin y al cabo se formó al unirse los distintos pueblos que la habitaban. Casi todos los días que pasamos en Nueva York acabamos callejeando por allí, nos encantó.
La construcción del nuevo estadio creo que fue bastante polémica porque en los terrenos había un parque público y los vecinos se oponían, de hecho el proyecto estuvo varios años paralizado pero al final llegó un político que le dio el visto bueno a cambio de hacer un nuevo parque en el lugar del estadio original. Me recuerda un poco al Vicente Calderón, seguro que será un drama cuando lo derriben para los aficionados más veteranos.
Un saludo y gracias por el comentario.
Hola Mari Carmen, realmente la excursión la puedes hacer por tu cuenta porque en metro llegas a todas partes y es mucho más barato pero está claro que las explicaciones son fundamentales, a nosotros nos gustó bastante y fue un buen comienzo para conocer la ciudad. El partido también estuvo genial aunque pasamos más tiempo observando las gradas que a los jugadores, es todo un show.
ResponderSuprimirUn abrazo !!!
Vaya pedazo de resumen te acabas de hacer de Nueva York compañero!!!Esa misma excursión hice yo y me enamoré de más de un barrio.Me quedaron muchas cosas que hacer allí, la lista es casi interminable: ver un partido NBA en directo o como dicen los Guisantes, vivir unos días y sentir algún barrio como Brooklin. En fín ,tengo que volver a esa ciudad como sea!!!
ResponderSuprimirEnhorabuena por la entrada.
un abrazo
Muchas gracias Fran, fue un viaje de última hora y no me dio tiempo a preparar la guía así que lo cuento tal y como lo viví. La ciudad me sorprendió y me estusiasmó y aunque estuve por allí una semana también me dejé cosas en el tintero, está claro que es una ciudad a la que hay que volver.
ResponderSuprimirUn abrazo !!!
Cuando miro viajes a Nueva York siempre me llama la atención la excursión de contrastes y casi siempre va ligada al nombre de Gerardo, jejeje. Me parece super interesante. Me encantó el primer edificio que visteis, la verdad es que no pega, a simple vista, con Nueva York :-)
ResponderSuprimirUn gran post, he sentido como si en realidad fuera visitando Nueva York con cada palabra :) No conocía eso de la excursión de contrastes, pero está claro que si algún día visito esa gran ciudad la contrataré, por supuesto, con Gerardo jeje.
ResponderSuprimirOtra cosa que me ha llamado mucho la atención es lo de la comisaría de policía, y lo de la recompensa. Cómo están las cosas...
Gracias por compartirlo con los viajeros que no nos podemos permitir un viaje a NY jeje. Un abrazo!
La verdad es que fue una excursión muy completa. Nosotras la contratamos con una agencia y por ejemplo a The Cloisters no fuimos. Me pareció algo en lo que invertir. Irte de NY sin ver el Bronx, como que te deja a mitad ¿no? Y el barrio judío de Brooklyn es una pasada también.
ResponderSuprimirRematarlo con un partido de la NBA ya es la bomba. Cuando nosotras fuimos no jugaban y nos quedamos con la espinita clavada... Habrá que volver.
Un saludo
Hola Artabria, es una excursión muy recomendada, sobretodo la primera vez que vas a Nueva York porque te ayuda a perderle el miedo a la gran ciudad y de paso ubicas todo bastante bien. Gerardo es como reclamo para los españoles porque está muy recomendado y todos los días consigue reunir algún grupo. Cuando vayas ya sabes ...
ResponderSuprimirUn abrazo !!!
Hola Aran BL, de vez en cuando sacan ofertas de vuelos para cruzar el charco y no resulta tan caro como parece, te animo a ir porque es una ciudad que no deja de sorprenderte. En cuanto a la excursión de los contrastes no puedo añadir nada más de lo que ya he puesto, es un buen modo de conocer la ciudad y entender un poco el ritmo de vida de las distintas clases sociales que conviven por allí. La recompensa policial te da mucho que pensar, hay zonas de la ciudad que ni siquiera respetan a las fuerzas del orden y les plantan cara, esperemos que poco a poco la tendencia vaya cambiando.
ResponderSuprimirMuchas gracias por tu comentario.
Un abrazo !!!
Estoy contigo Helena, la excursión por la ciudad es una buena inversión para poder comparar un poco las distintas vidas de Nueva York: el Bronx, Brooklyn, ... hay que ir sumando todas las piezas hasta formar el puzle de la gran manzana. Ir a un partido de la NBA también merece la pena, es todo un espectáculo. La verdad es que nuestro primer día fue bastante completo.
ResponderSuprimirUn abrazo !!!
Buenoooo, si algo hace diferente a Nueva York son los contrastes ... es lo que hace que sea una ciudad excelente, contrastes arquitectónicos ... Viejas iglesias junto a los más altos rascacielos, ... contrastes geológicos, ... todo lo llana que es manhattan y en cambio contrasta con esas enormes rocas de Central Park ... Contrastes culturales ... decenas de nacionalidades conviven en una misma calle.
ResponderSuprimirÉste coctel le ha salido muy bien a la ciudad de Nueva York, ...
Un saludo y gracias por compartir.
Alfonso - www.thewotme.com -
Muy bien definido Alfonso, sin duda es la ciudad más multicultural del mundo y vayas por donde vayas no dejas de sorprenderte.
ResponderSuprimirUn saludo y gracias por tu comentario !!!